Lunes,22 de mayo de 2017

'3 corazones': Entre el melodrama y el falso azar

Donde caben dos no caben tres. Es una máxima general de los triángulos amorosos, que suelen acabar como el rosario de la aurora. Bien lo saben Benoît Poelvoorde, Charlotte Gainsbourg y Chiara Mastroianni que componen el trío en cuestión de '3 corazones', una película atropellada y caótica, a caballo entre el melodrama y una intriga mal resuelta.

Todo nace cuando Marc -Poelvoorde- pierde el tren con destino a París. Esa noche conoce a Sylvie -Gainsbourg- forjándose una química muy especial gracias a la moraleja de que por qué no perder un tren cuando hay otro esperándote en la misma estación.

Todo idílico. Incluso su segundo encuentro, cocretado de forma esporádica unos días más tardes en la capital gala. Una cita que jamás tendrá lucgar por ese caprichoso destino.

El azar es algo muy presente en la película dirigida por Benoît Jacquot. Pero el también guionista lo tiene todo medido e introduce a Sophie entre ambos, hermana además de Sylvie y que también conoce a Marc de manera fortuita. 

Así se sirve en bandeja una historia que intenta refleja la angustia del personaje masculino que se debate entre dos amores: uno totalmente lujurioso y carnal -con Sylvie- y otro más contenido -con Sophie-. Y mientras tanto la madre -Catherine Deneuve que también lo es en la vida real de Mastroianni- como testigo de excepción, sin apenas aportar algo interesante a una trama tediosa y con muchos vacíos espacio-temporales.

Jacquot enreda la historia en cada escena, empañando un argumento que vivió tiempos mejores con pelícuals como Sabrina o Match Point. Salvo Poelvoorde, las protagonistas femeninas carecen de carisma, casi inexpresivas. Y eso que se presupone que las emociones están a flor de piel ante tanta tensión sexual y amorosa, forzada por otra parte en escenas semitórridas entre el actor belga y Gainsbourg.

La mezcla surgida entre el melodrama y el thriller sale agriada, en una especie de farsa sobre lo azaroso del amor que no aporta nada nuevo en un género que ya está más que escarbado.