Jueves,30 de marzo de 2017

Alabama Monroe

La vida puede ser maravillosa"; y también trágica. En su afán de ser caprichoso, el destino golpea una y otra vez, para bien y para mal, y cuando asesta un mazazo, la dificultad de levantarse se multiplica. Pero es necesario seguir adelante; la vida está para vivirla, valga la redundancia, y siempre hay un resquicio, o dos, que dejan paso a la esperanza. Puertas en las que aparecen la familia, amigos, música o religión.

Cuatro elementos que se escenifican en Alabama Monroe, escrita y dirigida por Felix Van Groeningen y nominada al Oscar a mejor película de habla no inglesa. La película tiene un comienzo 'in media res' muy típico, donde chico -Didier/Monroe, interpretado por Johan Heldenbergh-, músico, impulsivo, agnóstico y algo 'hipster' conoce a chica- Elise/Alabama, a la que da vida Veerle Baetens- radicalmente opuesta.

Ella es la más destacada, representando de forma magistral un registro con dos caras. Por un lado derrocha sensualidad y erotismo. Facetas que explota gracias a los impresionantes tatuajes que cubren su cuerpo y que impactan visualmente. Baetens, premiada en Tribeca, posee una voz melodiosa y profunda que cala hasta los huesos. Una cualidad que da paso a su otra cara, la de una persona que sabe escuchar, ferviente creyente de una vida en el más allá.

Trágico drama

El inicio, pues, es de comedia romántica al uso. Pero nada más lejos de la realidad, porque al poco de esta breve presentación de los protagonistas, la cinta nos golpea de forma dramática con la enfermedad de la hija de ambos, Maybelle. Un ángel terrenal que desgraciadamente padece leucemia a los siete años y actúa, sin quererlo, como agente provocador de la evolución de sus progenitores.

A partir de entonces y con la enfermedad de la niña como punta de lanza, se desarrollan toda una serie de emociones que se trasladan de la pantalla a la butaca. El cineasta belga utiliza continuos saltos de espacio-tiempo para contarnos todo este torrente de sensaciones que emocionan y desgarran el alma. Cierto es que el recurso abusivo del flashback provoca en ocasiones desconcierto, al igual que la pasividad frente algunos acontecimientos históricos - los atentados del 11-S sin ir más lejos- que no casan con la personalidad de una familia sacudida por la tragedia y que invita a reflexiones muy interesantes.

Actualidad

Temas como el aborto, tratado sin embalajes y con mucha astucia; el drama del cáncer infantil o el eterno debate entre la separación de la ciencia y la religión están muy presentes a lo largo de la película. Con acierto, el director los aborda desde dos perspectivas muy distintas, personificadas en Elise y Didier, unidos por el amor y la 'música country'. Más concretamente, el 'bluegrass'.

En este sentido, la banda sonora es sencillamente espectacular, jugando un papel esencial en la historia. Resuena una y otra vez en los oídos y acompaña impecablemente todas y cada una de las escenas. Secuencias donde también juega un rol importante la cultura estadounidense del último siglo, homenajeada en muchos momentos del metraje.

Salvando algunos escollos, el guión -premiado en el Festival de Tribeca- afortunadamente esquiva con inteligencia los clichés del melodrama clásico. Su apabullante sinceridad y realidad hacen de Alabama Monroe una película necesaria que explora en cuestiones que tarde o temprano se presentan al común de los mortales. Un estudio sobre las relaciones humanas, el poder de las emociones y la capacidad para levantarse o ceder ante los reveses de la vida que no deja indiferente.


Vídeos de YouTube relacionados

Loading...
Loading...