Sábado,29 de abril de 2017

El Balonmano Getasur ‘repesca’ a sus mamás como fichajes de lujo

Ser madre y retornar con éxito a la práctica deportiva de alto nivel varios años después de dar a luz es algo que en el Balonmano Getasur se ha convertido en un sana costumbre, una lección que el club getafense desea trasladar al mundo del deporte en general y al del balonmano en particular. “El mensaje es que la mujer no tiene porqué dejar el deporte tras su etapa de maternidad. Pueden volver a jugar y estar de nuevo al máximo nivel”, afirma Pedro Moreno, técnico y ‘alma mater’ de una entidad que promueve la reincorporación de jugadoras independientemente del tiempo transcurrido desde su maternidad “por lo mucho que aportan al vestuario y el ejemplo que representan”.

“Al equipo le hace falta a veces gente veterana y que sepa mantener la serenidad en la cancha”, explica Moreno, que en los últimos meses ha logrado recuperar para la causa a tres jugadoras tras un periodo de maternidad más o menos dilatado.

El ‘reenganche’ más corto ha sido el de Rebeca Castilla, que a sus 33 años lo dejó apenas hace dos para dar a luz a Alicia y desde hace unos meses compatibiliza su labor como fisioterapeuta del club con la de jugadora del primer equipo. “Hay que volver a reengancharse física y psicológicamente, pero con el equipo va todo fenomenal porque al ser también fisioterapeuta no me he separado mucho tiempo de las compañeras”.

Todo pasa, según especifica, por saber compatibilizar su vida personal y deportiva. “El límite que te pones es poder compaginar el balonmano con el cuidado de los hijos, ya que como madre necesitas estar con ellos. Si tu trabajo y el apoyo familiar te lo permite”, razona, “está muy bien volver a jugar como ha sido mi caso”.

También en el equipo senior milita Begoña Mejías, de 39 años y que se había retirado en el 2000 tras ascender a la máxima categoría, pero sin llegar a estrenarse en ella. “Estoy viviendo esta nueva etapa con muchísima ilusión, aunque quizá con mayor tranquilidad que cuando era más joven porque entonces era mucho más impulsiva que ahora”, relata.

No esconde que este retorno a las canchas “es muy sacrificado porque resulta complicado dejar a los niños, pero personalmente supone una gran satisfacción porque para mí hacer deporte siempre resulta gratificante”.

Al igual que su compañera, Vanesa García lo dejó hace aproximadamente 15 años cuando apenas tenía 20. Este verano se incorporó al equipo de balonmano playa y ahora defiende la camiseta del segundo equipo, el de Primera Nacional. Justifica su vuelta “por las niñas. Empezaron ellas a jugar y al venir a verlas Pedro”, en referencia a Moreno, “me animó para volver a entrenar y lo fui haciendo poco a poco. Me ha costado mucho trabajo”, reconoce, “porque me lo he tenido que quitar del tiempo libre, pero ha sido muy enriquecedor a nivel personal porque vuelves al ambiente de balonmano que había perdido desde hace muchos años”.

La mayor lección recibida de esta experiencia “es que con trabajo todo se puede hacer. Cuesta bastante y en mi caso no está siendo sencillo, pero mentalmente te viene muy bien y además las niñas están encantadas de que su mamá haya vuelto a jugar”, señala con indisimulada sonrisa.