Martes,28 de marzo de 2017

Diferencias, semejanzas y escatologías

Si algo ha dejado claro el pasado 12 de octubre es que en este país que todos cohabitamos (aunque algunos renieguen de ello) siguen existiendo más variables que nos separan que aquellas que nos unen. Debe de estar en la naturaleza de todo aquel nacido de Pirineos para abajo buscar constantemente puntos de fricción con el vecino. Cualquier excusa parece buena para hallar diferencias, desmarques por banda, y para recuperar viejas rencillas e incluso inventarnos otras nuevas, todo con tal de poner encima de la mesa nuestra peculiar forma de vivir España y todo lo que esta nación representa.

El Día de la Hispanidad, el Día del Pilar, no es hoy por hoy un motivo de celebración sino más bien un motivo de disputa, una excusa para afilar espadas (y plumas) y sacar a relucir todo el rencor que llevamos dentro. Y es triste, sí. Porque unos se empeñan en apoderarse de los símbolos patrios y porque otros, no sabemos bien si a consecuencia de lo anterior o por obcecación supina, reniegan de ellos. Una Fiesta Nacional en la que hermanarnos, en la que aparcar por unas horas nuestras disputas y rencillas, una Fiesta Nacional en definitiva en la que aunar esfuerzos para remar todos en la misma dirección, por un día, parece una quimera. Al menos eso se empeña en demostrarnos una y otra vez la experiencia.

Ejemplos tenemos miles, y si repasamos a vuelapluma manifestaciones de personajes públicos y personalidades de la vida política de diversa índole apreciaremos cuán diferentes somos y lo mucho que nos gusta llamar la atención. Willy Toledo “la cagó” y provocó, como suele ser habitual cada vez que decide ‘deleitarnos’ con su ingenio aletargado, una cascada de reacciones virulentas a todos los niveles. Objetivo conseguido para quien sólo pretende provocar a los demás para continuar en la cresta de la ola.

Pero hay más ejemplos, de uno y otro lado: Ada Colau, Juan Soler, ‘Kichi’ e incluso Frank Cuesta -que últimamente parece estar en todas las salsas- se suben al carro del cruce de descalificaciones a costa del 12 de octubre. Nos llevamos las manos a la cabeza con la fractura de la sociedad catalana, pero en el resto del territorio patrio somos incapaces de sentarnos frente a frente con el vecino y convivir sin que aflore la animadversión y la inquina. Cosas veredes…