Martes,28 de marzo de 2017

EDITORIAL ALCORCÓN: ¡Bienvenido Mr. Gere!

La noticia de que el protagonista de American Gigolo, de Oficial y Caballero y de Pretty Woman visita una ciudad de la periferia de la capital de España para promover un proyecto de inversión valorado en 200 millones de euros suena –como anuncia la noticia que publicamos— a guión de película. Pero no de las que protagonizaba el justamente afamado intérprete norteamericano, sino más bien de las que dirigía Luis García Berlanga.

No en vano, otro magnate norteamericano, Sheldon Adelson, también se acercó por el municipio alfarero, hace apenas 5 años, con un maletín lleno de promesas que se contaban por miles de millones de euros y por centenares de miles de puestos de trabajo. Y tal fue la fiebre que se desató, que el Ayuntamiento de Alcorcón llegó a habilitar un registro especial para recoger los curricula de miles de alcorconeros que soñaban con trabajar, en aquel nuevo Eldorado, de crupieres, de directores de hotel, de chefs de cocina, de ingenieros informáticos, de encargados de mantenimiento… de lo que fuera, con tal de encontrar un empleo en los años más duros de la crisis más dura que ha vivido España en los últimos 60 años. Sólo faltó que, como en Bienvenido Mister Marshall, todo el pueblo, vestido con trajes regionales, cantara en alegre pasacalle el pasodoble más famoso del cine español: Americanos, vienen a España gordos y sanos, viva el tronío y viva un pueblo con poderío…

Sin embargo, como en la inmortal película de Berlanga, ese nuevo Eldorado que Adelson llevaba en maletín, como el que buscaron con ahínco los conquistadores españoles durante las primeras décadas de la colonización de Hispanoamérica, o como el que ansiaban en sus sueños nocturnos los habitantes de Villar del Río, resultó ser también una quimera, y también pasó de largo. No cabe duda de que los alcorconeros y los madrileños, tras el chasco de Adelson, nos tomamos estos grandes anuncios de opulentas inversiones con mucha más prudencia y, si nos apuran, con bastante más guasa. Pero, a diferencia de Adelson, parece que Richard Gere no viene a Alcorcón exigiendo que se le ponga una alfombra roja de exenciones fiscales o que se le aplique tratamiento de motosierra a nuestro sistema legal para acomodarlo a su conveniencia.

Antes al contrario, es digno de admiración y de reconocimiento que Richard Gere se tome en serio sus creencias y quiera promover un gran centro budista para Europa con los recursos de fondo inversor al que representa; porque si todos los que declaran tener creencias religiosas se las tomaran la mitad de en serio que Gere, el mundo sería un lugar muchísimo mejor para vivir. Pero eso sí, que nadie se apresure a reciclar banderas de España para confeccionar hábitos budistas con los que recibir en pasacalle a Richard Gere. Eso sólo ocurre en Bienvenido Mister Marshall.

De momento, deseemos mucha suerte y acierto al ayuntamiento alcorconero y a su Alcalde, David Pérez, en las negociaciones para atraer una inversión que sacaría de la ruina casi de una tacada a las muy maltrechas arcas del consistorio y también a un tristemente famoso edificio, el CREAA, que hoy es un monumento a la megalomanía y la irracionalidad que devastó, en una orgía de despilfarro, muchos municipios; cuando los españoles, y muchos de sus políticos, nos creímos que vivíamos en Eldorado o en Villar del Río. Demos, pues, y ahora totalmente en serio, nuestra más sincera bienvenida a Mister Gere.