Martes,28 de marzo de 2017

EDITORIAL FUENLABRADA: Tiempo de renovación

Ha arrancado un nuevo año: 2017. Y con él, nuevos propósitos y retos de los que habrá que hacer balance dentro de doce meses. Pero como lo que importa es el ahora, estamos ante un año de renovación en muchos terrenos, de nuevas oportunidades y consolidación de logros. Especialmente, en Fuenlabrada.

El terreno político es uno de los campos que más novedades plantea en este año, toda vez que 2016 concluyó con la dimisión de un figura clave en la política fuenlabreña como Teresa Fernández. También arranca el curso con nuevas cuentas presupuestarias, eso sí, muy parecidas a las anteriores. Por lo que una vez despejadas las dudas y cuestiones judiciales, ahora es el tiempo de la política y ver la altura de miras de los concejales.

Ellos van a ser los responsables de que en este 2017 se ejecuten en la ciudad obras de gran calado y que llevan siendo reivindicadas por los ciudadanos desde hace tiempo. Por ejemplo, la desastrosa M-506, que como ya se avanzó en el pasado año será renovada en muchos de sus tramos. Y falta hace, teniendo en cuenta la siniestralidad elevada de su asfalto. Este proyecto se une al tan ansiado y esperado centro de salud en El Vivero. Compromiso que arrancó el alcalde, Manuel Robles, a la Comunidad de Madrid y que si atendemos al acuerdo a finales del curso podrá ser una realidad para los vecinos.

Pero si un campo, literalmente, necesita renovación y de forma urgente es el de la agricultura, que año a año languidece. Pero, contra todo pronóstico, resiste a los avatares del mercado. Fuenlabrada le debe su origen a la agricultura y como tal cualquier cuidado y mimo a este sector se hace poco.

Decía el paleontólogo inglés Arthur Smith Woodward que “la agricultura no es, en verdad, un negocio; es una ocupación”. Y que razón tenía a la vista de los datos del sector el pasado año. Porque las ventas descendieron un 10%, lo que ha llevado a estrechar más el margen de negocio y, en algunos casos, incluso a cerrar plantaciones. 

Sin embargo, como en la labranza, después de llover sale el sol y algunos rayos iluminan el futuro de los sufridos agricultores, que este año esperan mejorar los datos recortando, entre otras cosas, gastos.  Cualquier empujón a un sector tan longevo ayudará y si es cambiando el hábito alimenticio para mejorar la salud con productos de la tierra, mejor aún.