Viernes,28 de abril de 2017

EDITORIAL GETAFE: …Y al tercer año, Cristina González resucitó

Llama poderosamente la atención el auto de sobreseimiento, dictado hace apenas dos meses por la Audiencia Provincial de Madrid, respecto del llamado “Caso Aparcamientos”. No es frecuente que las instancias judiciales superiores enmienden la plana de modo tan radical a los juzgados de primera instancia e instrucción. Pero sí comienza a ser frecuente que si el Ministerio Fiscal no acusa en un procedimiento penal, la Audiencia Provincial de Madrid se quite de encima los procedimientos penales donde hay políticos de por medio.

Refresquemos un poco la memoria: en 2009, el Partido Popular denuncia el escándalo de la adjudicación, en 2007, de las obras y la explotación de cinco aparcamientos en Getafe a las sociedades Roblepark S.L. y Estudio 23 S.A. y a las Sociedades Cooperativas Jilguero 2005, Valdemorillo 2005, Plus Ultra 2005, Avenida de Aragón 2005 y Gabriel y Galán 2005. Seguramente fue una desafortunada –o afortunada, según se mire—coincidencia que estas cinco cooperativas –las adjudicatarias finales-- eran gestionadas por Roblepark S.L., fueron constituidas en la misma fecha y, además tenían el mismo domicilio social. Y seguramente que también fue una infeliz –o felicísima—casualidad que una de esas cooperativas (Jilguero 2005) estuviera gestionada por el padre y la madre de la entonces edil de obras con Pedro Castro, Cristina González –pía edil que demostró cumplir fielmente el Cuarto Mandamiento de la Ley de Dios, el de honrar al padre y a la madre--, amén del marido de la susodicha, por aquello del mandato evangélico que exhorta a los cónyuges a ser una sola carne, lo que en términos modernos se traduce en ser una sola cuenta corriente.

¿Que qué dijo la Audiencia Provincial de este caso? Pues, básicamente, que no hubo ningún tipo de delito o irregularidad, pues ni los técnicos protestaron (también estuvieron imputados), ni los demás licitadores (¿es que acaso había alguno fuera de la presunta trama?) y que no se apreciaba incremento injustificado del patrimonio de los encausados.

Sin embargo, en el PSOE no las debían tener todas consigo, pues este caso le costó a Pedro Castro su carrera política, y a Cristina González, la ex edil de obras, y a otros tres concejales –entre ellos, el hijo de Pedro Castro— la entrega de su acta de concejales en 2011. De hecho, fueron procesados por el juzgado de primera instancia en 2014; aunque finalmente, previo recurso del PSOE contra el auto de apertura de juicio oral, la Audiencia Provincial, como hemos dicho antes, haya dado, inexplicablemente, carpetazo al caso sin investigar más. Merecería la pena preguntarse que hubiera sucedido con este caso si los imputados fueran del PP y el juez instructor Eloy Velasco.

Sea como fuere, no crean que Cristina González –hija modélica que honra a su padre y a su madre con cargos directivos y adjudicaciones, y esposa ejemplar, que confía a su marido los negocios de la familia— se quedó tirada en esos tres largos años de sepulcro político. En el PSOE le dieron un carguillo de la cosa europea para ir tirando, y Sara Hernández la hizo desde el minuto uno de ser Secretaria General y Alcaldesa, su mano derecha y consejera áulica. Y como Jesucristo con su amigo Lázaro, a quién resucitó al tercer día cuando su cadáver ya hedía a la corrupción de la carne, Sara Hernández, con la ayuda de la Audiencia Provincial, ha resucitado políticamente a Cristina González con un puesto de asesora del gobierno municipal a razón de 57.000 euros al año. Aunque dicen los lugareños que Cristina González en realidad nunca estuvo ausente, sino muy presente, en cuerpo y en espíritu, en la actividad política y la gestión del Ayuntamiento de Getafe. Vamos, que venía a ser algo así como el brazo derecho incorrupto –es un decir— de Sara Hernández. Y ahora, recién salida de las sombras del sepulcro político, resucitada al tercer año, promete mandar, y mucho, en la sombra o a plena luz del día. Quizá, hasta le dé por repetir la hazaña de los aparcamientos, habida cuenta de lo barato que le ha salido la primera entrega.