Viernes,26 de mayo de 2017

EDITORIAL LEGANÉS: Fútbol es fútbol

Va ya para tres años que Vujadin Boskov, genial futbolista y no menos genial entrenador, dejó este valle de lágrimas para rendir cuentas ante el Altísimo. Y estamos seguros de que el Supremo Juez, en su misericordia, y tras un breve periodo de Purgatorio (del que sólo los Santos muy santos se salvan) lo acogerá en su seno. Se lo merece, desde luego, por los días de gloria que proporcionó a la Selección de la extinta Yugoslavia, como jugador; y al Real Zaragoza y al Real Madrid, como entrenador. Y también, sobre todo, por sus lacónicas y tautológicas sentencias que le dieron tanta o más fama, donde hacía apología de lo evidente. Y es que, muchas veces, lo evidente resulta ser lo más discutible y oculto cuando nos ciegan las pasiones y los prejuicios.

Ese parece ser el caso del Ayuntamiento de Leganés y, especialmente, de algunos de los grupos políticos con representación en el Consistorio, en lo que concierne a la cesión de suelos de titularidad pública para según qué actividades. Si se trata de ceder suelo para que la Universidad Carlos III amplíe sus instalaciones o para que la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid implante un colegio de la red pública-concertada en Leganés, aunque paguen canon por el uso del suelo, el ruido del rasgamiento de las vestiduras de algunos fariseos locales (especializados en fatigar a los juzgados con denuncias inverosímiles) atruena los oídos más allá de la M-40. Si se trata de ceder suelo público en concesión administrativa para que una empresa construya instalaciones deportivas que no sean para el fútbol de élite y sí para uso y disfrute de todos los vecinos, el pequeño Savonarola y sus corifeos se disfrazan de Moisés de pacotilla añadiendo a los Diez Mandamientos un undécimo de su invención: “No consentirás que los bienes públicos sirvan para el lucro ajeno”

Pero ese undécimo mandamiento apócrifo desaparece milagrosamente de las Tablas de la Ley del Embudo cuando al falso Moisés se le presenta el dilema de ceder suelo público para provecho de una Sociedad Anónima Deportiva que explota la marca “Club Deportivo Leganés”. Si las excavadoras del club pepinero hollan sin título, licencia o permiso municipal alguno el sagrado suelo público de Leganés para construir dos nuevos campos de entrenamiento, ya pueden esperar sentados los juzgados la furiosa denuncia del autoproclamado mesías de lo público y censor del menú del día del Alcalde. Fútbol es fútbol, si el “Lega” necesita esos terrenos, no tenía más que pedirlos, pues su petición es razonable. Ya nos reuniremos todos los grupos políticos para ver cómo vestimos lo que, si no se tratara de fútbol de élite, calificaríamos inmediatamente de “regalo de suelo público para lucro ajeno” y de “urbanismo de sótano”. Ah, pero es que el fútbol no es lucro. En el fútbol no hay intereses comerciales. El fútbol es… fútbol. Y como también diría el añorado Boskov, “el fútbol es imprevisible porque todos los partidos empiezan cero a cero”. Muy cierto, aunque en Leganés el fútbol es bastante previsible, y algunos partidos comienzan perdiendo por goleada en el torneo de la coherencia, la credibilidad y la honestidad.