Viernes,26 de mayo de 2017

EDITORIAL LEGANÉS: La rotonda de LEGATEC

Cuando los inversores privados o las administraciones públicas deciden invertir en mejorar las infraestructuras de un municipio, es bastante infrecuente encontrar voces discrepantes, y más infrecuente aún es encontrar abierta oposición en el seno de la corporación municipal. Y si se trata de que otros inviertan en infraestructuras que mejoren las posibilidades de atraer inversiones empresariales generadoras de empleo, riqueza y tributos para el municipio, es casi inverosímil encontrar ediles que se opongan.

Y es que la mejora del acceso a Leganés Tecnológico por la M-425 es una lógica y legítima demanda tanto de las empresas ya instaladas como de los propietarios del suelo, de los gestores del Consorcio, de los representantes de los trabajadores de las empresas allí instaladas y de los gobiernos municipales que han sido y son. Lógica, legítima y necesaria, pues el actual acceso, que sólo permite entrar directamente al parque empresarial a los vehículos que se desplazan en sentido Leganés-M-40, además de peligroso, resulta a todas luces incómodo e insuficiente; tanto para los vehículos como para los trabajadores. Así lo señala, precisamente, el sindicato CC.OO en un reciente comunicado, instando al Consorcio a continuar con las mejoras de acceso a Leganés Tecnológico.

Si a esto añadimos que el presupuesto para ese nuevo acceso en rotonda, deprimiendo bajo cota la M-425, unos 12 millones de euros, hace ya varios años que está consignado y reservado en las arcas del Consorcio, lo que sorprende es que no se haya ejecutado antes. Sin embargo, Leganés es diferente; porque ni siquiera hay unanimidad a la hora de valorar que el Consorcio Leganés Tecnológico se haya decidido a licitar y a iniciar la construcción del acceso que necesita este polígono empresarial desde hace más de una década… ¡y sin que el Ayuntamiento de Leganés tenga que desembolsar ni un solo euro! Lo que, en cualquier otro Ayuntamiento, se festejaría por todo lo alto, y por unanimidad, resulta que en Leganés sólo lo celebran quienes alguna vez han tenido responsabilidades de gobierno y saben lo que esa infraestructura significa para la ciudad.

¿Y quiénes se oponen, en el Ayuntamiento y sus aledaños, a la construcción de esta infraestructura necesaria y beneficiosa para Leganés Tecnológico y para el municipio, se preguntará el lector? Los de siempre, es decir, ULEG y Leganemos, Legamenos o lo que quede de ellos. ¿Por qué? Pues porque, según ellos, es un derroche que podría beneficiar a Iberian Partners, la distribuidora de las marcas de Coca-Cola que protagonizó un intenso conflicto laboral con los sindicatos representados en la planta embotelladora de Fuenlabrada.

Resultaría arduo encontrar una justificación más arbitraria e inverosímil para oponerse a una obra necesaria hace ya mucho tiempo, no sólo para las empresas y los trabajadores ya instalados en Legatec, sino para que puedan instalarse muchas más empresas y crearse mucho más empleo con un acceso fácil y rápido a la M-40. Y más aún cuando, como acabamos de señalar, al Ayuntamiento no le va a costar un solo euro y cuando es precisamente CC.OO, que ha criticado acerbamente la instalación de Coca-Cola en el Parque Tecnológico, la que está exigiendo que se continúen las mejoras de los accesos. Sin embargo, los de la formación verde hace ya mucho tiempo que dieron de baja de sus filas la coherencia, el sentido común y la defensa de los intereses generales; y la marca blanca pepinera de Podemos, (lo que queda de ella, más bien) en su furibundo anticapitalismo, parece preferir que las empresas y el empleo se vayan con la música a otra parte.