Jueves,25 de mayo de 2017

EDITORIAL LEGANÉS: Parcela desnuda, políticos en cueros

Dice el refrán que rectificar es de sabios. Sin embargo, el desenlace que ha tenido el sainete de la parcela de Leganés Norte no muestra grandes dosis de sabiduría por parte de los actores protagonistas. Ni los grupos políticos representados en el Consistorio, ni el equipo de gobierno de la ciudad ni los representantes del Club Deportivo Leganés han actuado con un ápice de sensatez en todo este asunto. Ni antes de la manifestación vecinal, ni tampoco después. Y de nada le han servido al recién reelegido Supertrump leganense sus vergonzosos sofismas en defensa de una cosa y su contraria al mismo tiempo –los campos de entrenamiento y el polideportivo para Leganés norte-, sofismas y promesas vanas del cariz del famoso muro que iban a pagar los mejicanos; salvando, eso sí, las enormes distancias que existen entre el pepinero y el neoyorkino, tanto en kilómetros como en estatura política.

Erró el Club Deportivo Leganés al pretender privar a la ciudad y, más concretamente, a Leganés Norte, de una parcela de equipamientos deportivos que, como ya señalamos en anteriores ediciones, podrían estar ya construidos si en el Salón de Plenos imperara la defensa del interés general en lugar de los plantillazos al tobillo político con los tacos por delante. Erró el equipo de gobierno al hacer la vista gorda a las excavadores sin licencia para allanar y al pensar que, con la cesión de la parcela por cuatro años al CD Leganés (ya hubiéramos visto si tras los cuatro años no vendrían otros cuatro y otros cuatro más, como de hecho ha sucedido con el vecino Getafe), a cambio de 35.000 euros para arreglar canastas de baloncesto y unos campos de entrenamiento ya había cumplido, de momento, con Leganés Norte. Y erraron todos los grupos políticos al pensar que, como ya apuntamos al principio de todo este asunto, el fútbol era el salvoconducto que allanaba todos los obstáculos administrativos, y que no era conveniente ponerse en contra de la afición.

Todos erraron, pero nadie asume responsabilidades ni ofrece alternativas. El Club Deportivo Leganés seguirá entrenando en lo que queda de la Instalación Deportiva Butarque (cabría preguntarse, también en este caso, si existe convenio de cesión, si es que puede articularse tal convenio, y qué recibe el Ayuntamiento a cambio), retirando su oferta mientras considera “otras posibilidades”… ¿Y qué mejor posibilidad, nos preguntamos, que emplear esos 1,5 millones de euros que pensaba el Club invertir en el acondicionamiento de la parcela de Leganés Norte en la rehabilitación de las instalaciones del Arroyo Butarque, a través de una concesión de obra pública debidamente formalizada? ¿O eso sigue siendo anatema en el Consistorio?

En lo que toca a los cuatro grupos políticos que gozosamente avalaron con su firma el que ha sido bautizado, muy acertadamente, como “Convenio servilleta” se han quedado con el pie cambiado o, peor aún, en cueros políticos. Es decir, tan desnudos de argumentos y propuestas como lo está (y seguirá estando por algún tiempo) la parcela de Leganés Norte de las instalaciones deportivas que demandan los vecinos. ¿También se sentarán a firmar los cuatro grupos rápida y gozosamente, por unanimidad, la aprobación de los créditos y las obras necesarias para terminar la Biblioteca Central o para construir el polideportivo que necesitan los vecinos y deportistas del barrio y de la ciudad? Permítannos, cuando menos, ponerlo en duda.

Y por último, ¿seguirá reclamando el Supertrump de este lado del Atlántico, con el mismo ardor y la misma inconsistencia, nuevas parcelas para el Club Deportivo Leganés y nuevos equipamientos deportivos para la ciudad? Ya advertimos en la anterior edición que eso de estar en dos sitios al mismo tiempo sólo está al alcance de los superhéroes o de las divinidades… o de los caraduras.