Lunes,22 de mayo de 2017

EDITORIAL PINTO: Gato por liebre

Durante la Edad Media era práctica habitual en las fondas, tabernas o mesones de turno poner encima de la mesa un plato de deliciosa liebre para comer. Y si esta exquisitez culinaria era frecuente, no andaba a la zaga sustituir al orejudo animal por un gato, debido a las semejanzas entre ambas especies. De ahí nace la expresión dar gato por liebre como sinónimo de engaño.

Una palabra fea, sí, esa de engañar. Y no vamos a ser nosotros quienes acusemos de ello a nadie. Faltaría más. Pero sí es cierto que en la pasada reunión mantenida en el Salón de Plenos entre los partidos políticos -entre ellos Ganemos, instalado en el poder- y los vecinos se intentó colar como bueno por parte del Gobierno municipal el acuerdo alcanzado con Geinsol, la empresa que gestiona el aparcamiento del Centro Comercial de la calle de Buenos Aires. Un pacto que supondría más de 200.000 euros de beneficio para el Consistorio en concepto de indemnización, a cambio de gestionar y mantener con dinero público las 122 plazas a día de hoy sin usar.

Pero como en la reunión también estaba la oposición, que ha puesto en duda la legalidad de dicho acuerdo y ha cifrado en 2 millones de euros la indemnización que debería recibir el Ayuntamiento de Pinto, resulta que el gato no es tan liebre como parece. Reconocemos que el Ejecutivo local intenta poner solución al problema del aparcamiento de la calle Buenos Aires, pero de ahí a venderlo como éxito media una distancia considerable.

Suerte que la oposición está hábil en su función fiscalizadora. Mejor dicho, Ciudadanos y PSOE, ya que el PP, nuevamente, ni está ni se le espera. Porque, caso aparte, los populares -quienes el Tribunal de Cuentas ha puesto en duda su gestión contractual- se han visto adelantados por la formación naranja y los socialistas, quienes por méritos propios representan la verdadera oposición en Pinto a un Gobierno instalado en la falta de respeto y la incapacidad negociadora permanente. 

Desde las buenas intenciones no se gobierna, porque lo que el vecino pide son hechos plausibles y reales. Sobre todo de aquellos, como Ganemos, que se erigieron en adalides de la nueva política. Así se presentaron ante la ciudadanía y así ocupan el sillón de Alcaldía, pese a que día a día demuestran que, como aquellos posaderos de la Edad Media, sirven en bandeja gato por liebre.