Lunes,24 de abril de 2017

EDITORIAL PINTO: Pinto y la eterna espera

En el año 1952, el gran dramaturgo y novelista irlandés, Samuel Beckett, se sacaba de la chistera la tragicomedia perteneciente al teatro de lo absurdo, Esperando a Godot. El texto, que ha envejecido como el buen vino con los años, sitúa a dos protagonistas esperando al misterioso Godot, que nunca aparece, para desasosiego de la pareja principal.

Pues bien, algo similar le está ocurriendo a Pinto. Como los personajes creados por Beckett, los pinteños esperan con impaciencia a su Godot particular, que en este caso se simboliza en la aprobación de unos nuevos presupuestos (que van para largo, según pudimos saber de la reunión que mantuvieron el martes los grupos y que seguirán reuniéndose en febrero). Y también en la construcción del skatepark, prevista para finales de enero. Pero como en el texto del dramaturgo irlandés, este parece que no va a llegar nunca, aunque el plazo se esté acabando en el caso del skatepark, que viene a ser sangrante ya.

Y es que no se entiende que el Ayuntamiento, que primero no escuchó a los jóvenes amantes de este deporte y ahora vuelve a dejarles en la estacada, no acometa unos trabajos tan esperados por los pinteños, ya presupuestados y licitados y siga dando largas en cuanto al día de comienzo de las obras.

Así las cosas, Pinto sigue esperando a su Godot, el de los presupuestos y el skatepark. Al contrario que en la obra de Beckett, aquí terminará por llegar. Llegará el día del advenimiento de unos presupuestos nuevos, porque no se puede estar eternamente con las cuentas prorrogadas, aunque el Gobierno local esté cómodo en la poltrona. En parte gracias a esa inactividad manifiesta de un PP que sigue renunciando a ser líder de la oposición. Un testigo que, por el bien de los pinteños, han recogido Ciudadanos y, en mayor medida, el PSOE de Diego Ortiz. 

Llegará también el día en que comiencen las obras del skatepark, mal que le pese a Ganemos Pinto. Porque los aficionados a este deporte llevan mucho tiempo luchando por ello y porque nada es eterno. Ni la llegada del Godot de Beckett, ni la inactividad de un Gobierno municipal al que se le hace grande esto de llevar las riendas de un municipio de más de 50.000 almas.

No desesperen, pinteños, porque todo llega. Hasta el surrealista Godot.