Domingo,26 de marzo de 2017

Getafe patina en la nieve

11 de enero. 8 de la mañana. María Luisa sale de su casa en el barrio de El Bercial para acompañar a sus dos hijas a la estación de Cercanías de Las Margaritas. Al llegar a la rampa que cruza la carretera de Toledo se encuentra una auténtica rampa de hielo y su perra, Gretel, pega el primer resbalón. “Es inhumano. Al cruzar el paso elevado nos hemos podido romper una pierna o un brazo. En la bajada de la rampa, que ya de por sí es peligrosa, no da apenas el sol y está absolutamente congelada”, explica mientras se recoloca el pasamontañas.

Ni un gramo de sal

María Luisa dice que no ha visto un solo gramo de sal desde que salió de su casa y coincide con Jaime, otro vecino que acaba de hacer el mismo recorrido. Entornando ligeramente el ojo y moviendo la mano, empieza a calcular. Dice que hay unos 10 centímetros de nieve, aunque asegura que ha llegado a contar hasta 20. “Y a pesar de todo, la sal brilla por su ausencia”, dice enfadado. Al otro lado de la estación de las Margaritas, un conductor pasa 15 minutos tratando de sacar el coche del aparcamiento del apeadero. Arranca. Patina. Vuelve a arrancar. Vuelve a patinar. Hace otro intento. Nada. Su acompañante baja del vehículo. “No somos capaces de incorporar el coche a la carretera para llegar al lazo. Esto es imposible. Toda la vía está congelada”. Junto a su vehículo, una camioneta de reparto intenta circular sin éxito. Se aparta para que pase un coche que conduce una mujer china y ésta decide dejar cruzar a un matrimonio mayor que aguarda en el paso de peatones. Después, apenas consigue arrancar el coche y seguir adelante. El matrimonio consigue cruzar con mucho cuidado. Feli y Eugenio viven en Villaverde y acaban de bajar del tren en Las Margaritas. “Allí había nevado igual que aquí, pero habían echado sal; aquí estamos viendo que no”, dice él. Ella le mete prisa: “Me va a perdonar usted, pero es que venimos a cuidar de nuestro nieto porque con esto de la nieve hoy no hay colegio y mi hija y su marido se tienen que ir a trabajar”, dice para disculparse.

Colegios "calentitos"

Y es que la Comunidad de Madrid toma la decisión de aplazar al día siguiente la reapertura de los colegios e institutos, prevista para este mismo 11 de enero. Con ello se pretenden evitan miles de desplazamientos, accidentes, atascos y colapsos. Pero en Getafe los colegios llevan “calentitos” desde comienzos del fin de semana porque, según la concejala de Educación, Carmen Duque, el Ayuntamiento había decidido dar la calefacción varios días antes al ver la previsión del tiempo. A su llegada al colegio Antonio López, situado enfrente de la misma estación de Las Margaritas, cuatro adolescentes, tres chicas y un chico, deciden que mejor que estar “calentitos” se marchan a otro lugar. “Teníamos examen de recuperación de Lengua Española y esto nos ha venido muy bien porque no habíamos estudiado nada”, dice una de ellas mientras camina en dirección a la calle Madrid. Ese mismo recorrido lo hacen, ya a las 9 de la mañana, muchas otras personas. Al llegar a la zona peatonal de la calle, tras pasar la Universidad Carlos III, se encuentran una verdadera pista de patinaje. Ana tiene que ir a buscar a una compañera que tiene la llave de su oficina y se tiene que agarrar a un hombre para no caerse. No da crédito. “Esto está fatal”.

"Falta de previsión"

El Partido Popular de Getafe asegura haber recibido numerosas llamadas en su grupo municipal contando historias como éstas. Para el presidente y portavoz del PP, Carlos González, el aspecto de Getafe en la mañana del 11 de enero es la mejor prueba de que el Ayuntamiento de Pedro Castro actuó con “falta de previsión” y con “desinterés” a pesar de que sabía de antemano que se iba a producir una nevada de gran intensidad.  Al pronunciar estas palabras, el portavoz del PP tiene sobre su mesa una nota de prensa del 21 de diciembre. El discurso es el mismo porque la situación es la misma. O peor. Y es que el Ayuntamiento de Getafe, a su juicio, ha vuelto a tropezar en la nieve. Pero el alcalde, Pedro Castro, defiende su actuación y asegura que su Ayuntamiento esparció 100.000 kilos de sal "en dos oleadas: una a lo largo de la noche y la otra a lo largo de todo el día”. Para refrendar su actuación, Castro dice que a media mañana de ese día la Delegación del Gobierno le aseguró que Getafe era uno de los grandes municipios de la región con menor número de incidencias.

Patinazo

A las 5 de la tarde del mismo 11 de enero y tras hablar con el alcalde, éste que escribe decide marcharse a su casa porque quiere estar “calentito”. Se confía, puesto que las calles ya están más despejadas en el centro de la ciudad. Aún así, resbala en un paso de peatones. Pero es que patinar nunca fue difícil. Y en Getafe, si nieva, todavía menos.