Jueves,30 de marzo de 2017

'El gran cuaderno': Los horrores de la guerra

Que la guerra deshumaniza al hombre es un hecho. Las contiendas bélicas sacan lo peor del ser humano y tras ella nada a vuelve a ser lo que era. Este último aspecto se agrava, aún más si cabe, en los más pequeños, testigos inocentes de la barbarie humana.

La escritora húngara, Agota Kristof, se aproximó a este hecho en la novela El gran cuaderno, libro que el director János Szász, compatriota de la escritora, ha adaptado a la gran pantalla con una crudeza visual que remueve en la butaca.

En la poco más de hora y media que dura el filme, asistimos a la absoluta pérdida de la inocencia de dos hermanos gemelos que, a finales de la II Guerra Mundial, ven como su madre los entrega a su abuela, apodada en la aldea como 'La Bruja'. Tras recibir desde el primer momento los odios y brusquedades de la mujer, los gemelos pasan de la candidez y la pureza propia de los niños, a la brutalidad y la crueldad inculcada por la abuela y el entorno que los rodea.

Szász, cineasta y guionista para la ocasión, construye una atmósfera perfecta para plasmar con total objetividad la involución de la pareja protagonista y personajes desalmados y sin ningún atisbo de optimismo o ilusión. Un ejercicio de deshumanización que produce dolor. La dureza de muchas de las secuencias encongen el alma, merced sobre todo a las correctas actuaciones del dúo protagonista acompañado por secundarios con algunas nubes en sus interpretaciones.

Desposeidos de toda incencia, los hermanos actuán como auténticos ángeles exterminadores con aquello que odian y lo recogen, como algo cotidiano, en un cuaderno que su padre, soldado, les entrega antes de vivir con 'La Bruja'.  A lo largo del metraje somos testigos de una película que no concede ninguna esperanza si no dolor. Una lectura aterradora sobe la condición y el espíritu humano.