Lunes,29 de mayo de 2017

Hovik Keuchkerian: “Daría una ración de carbón a los capos mundiales culpables de todo esto”

Del cine al teatro y de las tablas a la música. No se le escapa nada a Hovik Keuchkerian. Este exboxeador, monologuista, cantante y actor revelación de aspecto rudo, pero afable al mismo tiempo, habla claro para Al Cabo de la Calle de su  estreno en la gran pantalla, Justi & Cía, donde da vida a Justino, un minero convertido en justiciero social que comparte planos con el actor tristremente fallecido Alex Ángulo.

¿Viene Hovik a hacer Justicia?
No soy nadie para hacer justicia. Bastante tengo para entenderme a mi (ríe). Simplemente me gustaría que el mundo funcionase de otra manera y que hubiese un cambio a nivel global y pudiéramos darle importancia a las cosas que realmente las tienen, que básicamente es tener todo el mundo las necesidades básicas cubiertas y el derecho a luchar y perseguir tus sueños. Que ese primer pasito tuviera todo el mundo derecho a darlo.

El estreno no pudo ser más oportuno.
Nos han hecho la promo estos cabrones (ríe). Es poner la tele y ver que, el que no ha robado uno, ha robado veinte, y los que habrá por ahí que no nos enteraremos nunca. De nuevo, la realidad supera a la ficción.

¿Crees que en España este cine de denuncia social tiene tirón?
No lo sé, porque no sé mucho de cine sinceramente (ríe). Este país es un poco loco. Una cosa que se supone que va a pegar el petardazo no lo pega y otra que se supone debería pasar desapercibida, de repente toca en un lugar dentro de los españoles que lo hace un éxito.

Es además tu primer papel protagonista. ¿Cómo encaraste esa responsabilidad?
El tema de la responsabilidad, como estoy bastante desequilibrado, no me afecta físicamente. Si algo me gusta y atrae, y veo que tengo la capacidad de hacerlo, busco puertas y pienso en el siguiente paso y lo que tengo que hacer en ese momento. En este caso me lo preparé muy bien, me documenté mucho, me metí mucho en el personaje. Sentí mucha unión con Justino y tenía la ventaja enorme de tener un maestro de la interpretación delante como Álex Ángulo, que si llevas tu trabajo bien atado, con mirarle, sale solo.

Imagino que la noticia de su fallecimiento fue un palo.
Efectivamente lo fue. La relación que tuvimos Alex y yo trasciende la pantalla y eso llega al espectador. Aparte de ser un actor excepcional era un hombre con mucha verdad en lo que hacía y mucha vida; con cuarenta años de profesión en las tablas daba gusto hablar con él y escucharle. Era un compañero con mayúsculas.

Tu personaje en la ficción utiliza como simbología de castigo el carbón. ¿Hay suficiente carbón para tanto..
...Cabrón. No (ríe). Yo creo que no. Si el problema básico de todo esto es que la justicia y la ley, que debe proporcionar el carbón a estos ‘tipejos’, los protege.

¿A quién le darías una buena ración de carbón?
Pues a bote pronto no sabría decirte. No me salen los nombres porque no me interesa saberlos y te diría los capos mundiales culpables de todo esto. No leo periódicos, no veo la televisión porque me calienta mucho; me hace sentir un imbécil.

En un plano más personal, ¿con qué Hovik te quedas, el boxeador, el comediante o ese rudo de cine y televisión?
Todos son el mismo. Ninguno de esos me definen, sino que me complementan para ser el Hovik que soy, que realmente no sé ni hacia dónde estoy yendo ni si va bien o no va bien. Yo estoy haciendo mi camino, a veces me río, a veces lloro y a veces estoy erguido como un toro.

Lo que está claro es que tu momento ahora es muy dulce, pero también saboreaste otros tragos más amargos. ¿Esas malas experiencias del pasado te han ayudado a crecer?
Las malas experiencias en la vida te llegan y tú haces por superarlas o no. Pasarlas te ayudan a conocerte y a entender que puedes estar solo y el tiempo pasa; que no todo es tan grande ni tan pequeño. Lo bueno de haberlas pasado es que si llegan otra vez las ves venir.

Acabemos con un sonrisa mejor, ¿qué le pides al futuro más inmediato?
No me planteo qué va a pasar dentro de una semana porque no existe. Estoy agradecido de tener lo que tengo y mi libertad. Quiero que lo que lo que venga ahora, venga en su momento y esté en su sitio.

DE 'UN OBÚS EN EL CORAZÓN' A 'RESILIENTE'

Hasta el próximo 30 de enero, todos los viernes Hovik se sube al escenario del Teatro Alfil (Madrid) para representar Un obús en el corazón. En este monólogo de Wadji Mouawad, Keuchkerian da rienda suelta a su versatilidad interpretativa en un papel dramático que refleja grandes aspectos de su vida. “En bastantes pasajes me siento muy identificado porque el autor y yo tenemos una historia muy similar. Él abandona Beirut con seis años y yo con tres, aunque él acaba en Quebec y yo en la calle San Bernardo, en casa de mi tía”.

Sobre el escenario del Alfil demuestra el dominio de esa parte dramática que todos llevamos dentro. Todo un terrente de emociones personal e interpretativo al que Hovik no es ajeno. "El texto me ha reencontrado con partes que tenía guardadas, me ha hecho sentir parte de mis raíces y creo que todos los días que represente este espectáculo, que espero sean muchos, me va hacer sentir de una manera incontrolable estos sentimientos

La cosa no queda ahí, porque dentro de esa vorágine de trabajo en la que se encuentra inmerso, podemos disfrutar del talento poético-musical de esta bestia de la interpretación con el libro-disco Resiliente. Un ejemplo más del carácter de una persona que va a dar mucho de que hablar en el panorama cultural español y al que ya se le está colocando la vitola de actor del momento.