Martes,28 de marzo de 2017

Inma Cuevas: “Mientras haya un espectador y una persona que quiera interpretar existirá el teatro”

En plena era tecnológica, en la que no sabemos si el hombre controla a ésta o ésta al ser humano, Jacinto Bobo, Fran García, Francesco Carril e Inma Cuevas se suben a los escenarios para invitarnos a encontrar la respuesta a este dilema con Comedia Multimedia, un texto de Álvaro Tato sobre el que reflexionamos con la propia Inma Cuevas. Todos ellos estarán el viernes, 3 de febrero, en el Auditorio de la Carlos III en Leganés (20.00 horas) y el 11 de febrero, en el Tomás y Valiente de Fuenlabrada (20.00 horas)

Una sátira sobre el ser humano y la tecnología. Reflexión, música, risa..No falta de nada en Comedia Multimedia.

(Sonríe) En Comedia Multimedia hablamos de cómo nos sentimos los seres humanos en esta era de la información. Si en realidad somos usuarios de la tecnología, somos sus esclavos y quién controla a quién. Es un texto delirante, divertido y muy inteligente de Álvaro Tato, con cuatro actores en escena para divertirse y ser conscientes de en qué momento nos encontramos, hacerse preguntas y reír, que siempre es necesario.

La verdad que el tema da para horas y horas de reflexión, pero obviamente me interesa la tuya. ¿Qué esencia estás sacando de cada una de las representaciones?

Cada vez soy más consciente de que estamos atrapados en un mundo tecnológico. Las relaciones personales cada vez son menores; el contacto con el otro, mirarse a los ojos, ir a tomar un café, cada vez es más complicado. Las redes sociales están muy bien si las utilizamos con inteligencia, pero pueden hacer mucho daño. Ahora hay una generación de jóvenes que mide su persona si los demás le dan un ‘like’ o un me gusta, y creo que hay que tener mucho cuidado. A mi me da mucho miedo, pero intento personalmente utilizarlo con inteligencia. 

Vamos a ponernos un poco, solo un poco filosóficos. Smartphones, Ipads, Tablets... ¿Son los sistemas de esclavitud moderna?

Quien más quien menos tiene un móvil con conexión a Internet y a veces sales de casa sin el móvil y parece que te falta una pierna (ríe). Cada vez hay más lesiones de cuello y manos porque vamos con la cabeza mirando al suelo, al móvil.  Y sí que somos algo esclavos.

¿Alguna vez te has permitido el “lujo” de desconectarlos?

Sí, y además es necesario. Intento hacerlo porque pierdes mucho tiempo con el móvil. Hay tantas cosas que hacer en la vida, tanto que mirar fuera. Por supuesto por trabajo siempre ando con el teléfono, pero es necesario no estar atrapados. Hay tanto bonito fuera que intento no ser esclava del móvil. La tecnología te ofrece ciertas ventajas, pero el mundo de fuera es mucho más fascinante.

Y Comedia Multimedia es algo así como paremos un momento, dejemos de actualizar y vamos a pensar.

Efectivamente. Es una hora y cuarto de conexión con el público en directo. Hay risas absolutas. Eso es salud, el sentarse y desconectarse del móvil es fundamental. Y además hablamos de estar en el aquí y en el ahora, de estar conectado con el otro. Una hora y cuarto de ampliar las emociones, lo sensorial. Nosotros no hacemos crítica, no nos posicionamos, pero claro que abogamos por ir al origen de todo, de respirar teatro. Y mientras haya un espectador y una persona que quiera interpretar una historia existirá el teatro. Eso es así de básico e infinito.

El teatro, la alternativa a esa vorágine tecnológica. ¿Con qué te quedas del teatro?

Con el momento mágico en el que hay comunicación entre el escenario y el espectador. Eso es lo más poderoso que hay. Cuando una persona que no te conoce vibra con lo que cuentas y sale del teatro transformado. A mi también me pasa como espectadora. Disfruto mucho de sentarme en la butaca y vibrar con las historias que me cuentan.

¿Cuál ha sido tu última experiencia en este sentido?

La última que estuve viendo fue Lluvia constante, con Pepe Ocio y Roberto Álamo y (suspira) fueron dos horas en las que sales de tu cuerpo. Son dos actores que se dejan básicmente la piel y te cuentan la historia desde lo más profundo de su ser. Eso es una fortuna, poder ir al teatro y escuhar una historia que te sobrepase y salir conmovida y emocionada.