Domingo,26 de marzo de 2017

Javier Alonso: “Los cuentos están pensados para que el niño sienta curiosidad e indague”

De siempre se ha dicho que quién desconoce la historia está condenado a repetirla. Y cierto es que conocer los errores del pasado ayuda necesariamente a no reproducirlos en el presente. Le pasa a los pueblos en general y al ser humano en particular, olvidadizo por naturaleza. De ahí la importancia de inculcar, desde pequeños, nociones básicas de historia, lo más objetiva posible, para construir las bases de una sociedad fuerte y libre.

En este sentido, Javier Alonso López, afincado en Alcorcón desde hace 7 años, ha publicado para chavales de 13, 14 y 15 años La historia del mundo en 25 historias, un libro de relatos que nos lleva en un emocionante viaje desde la Prehistoria hasta la eclosión de la tecnología en el siglo XXI, pasando por efemérides imprescindibles como el Imperio Romano, el Renacimiento o las guerras mundiales.

Con personajes históricos de primera magnitud como Napoleón y otros secundarios, prácticamente “antihéroes” pero reales como la vida misma, como el cobarde de las Termópilas, la niña amiga del emperador francés o los dos amigos, separados por las trincheras de la I Guerra Mundial, que protagonizan la maravillosa tregua de Navidad, Javier Alonso logra construir un libro divertido a la par que didáctico, con anécdotas que enganchan desde la primera hasta la última página.  “Lo que busqué fueron historias atractivas para los chicos. Leía libros de historia normales, pero siempre buscaba el detalle, el personaje extraño, el poco conocido”, reconoce el escritor e historiador en su reciente visita a la redacción de Al Cabo de la Calle.

Esta forma de aprender historia al mismo tiempo que uno se entretiene y goza del placer de ir descubriendo en cada hoja los acontecimientos del pasado más extraordinarios, tiene un porqué. “Lo primero es que me parece pecado aburrir. No es un libro para incitar a la lectura, sino para jóvenes que están dispuestos a coger el libro, luego lo primero es entretenerlos, que los personajes les parezcan atractivos y se diviertan y segundo que aprendan algo. Hay dos formas de aprender, una es meter esas pequeñas cosas, porque al final se quedan con detalles y luego todos los cuentos están pensados para que, si el niño tiene curiosidad, se pueda ir a Internet a buscarlos”.

En la promoción del libro, Javier ha ido impartiendo charlas por los colegios de la región, enfrentándose a las preguntas de los más pequeños que siempre ponen en un brete a su interlocutor. “Me preguntan de dónde saco estas ideas, y de lo que leía yo a su edad o cuándo empecé a leer. Yo comencé con la lectura por casualidad. Estaba en Gandía con mi familia, menos con mi padre, que iba y venía de Madrid. A mí la playa me aburría, no me gusta demasiado y le pedí que me trajera un libro, no le dije cuál y me trajo una historia sobre el descubrimiento de la tumba de Tutankamon y fue como la aparición de la virgen, empezar y no parar”, confiesa Javier entre risas para admitir que, fruto de la casualidad, nació su vocación por el mundo antiguo y los pasajes de la historia más sorprendentes y espectaculares. 

Cuarto Milenio

Aquel libro cambió por completo el destino de Javier. Desde entonces, habla cinco idiomas -inglés, griego antiguo, hebreo, francés y alemán- y además de escritor e historiador, es biblista- estudioso del Antiguo y Nuevo Testamento- y arqueólogo. Un claro ejemplo de que el saber no ocupa lugar. “Haz lo que te haga feliz porque, si te apasiona, lo harás bien y, si lo haces bien, acabarás teniendo éxito”, advierte a la hora de enfocar una salida profesional en el futuro para los jóvenes antes de señalar, con aplastante humildad: “Si considero que ya lo sé todo estoy muerto. Cuanto más aprendes, más puertas se abren y es un sin vivir, pero se disfruta”.

Gracias a ese afán por la cultura del saber, el trabajo y el esfuerzo, Javier se cuela, de un domingo a otro, en las pantallas de toda España para colaborar con Iker Jiménez en Cuarto Milenio, aunque es con Nacho Ares y su programa de Ser Historia donde más se puede aprender de las lecciones de este humanista del siglo XXI. “Estudiosos de la Biblia antigua somos muy pocos, y de los pocos que hay, existen todavía menos que no sean religiosos, entonces si uno quiere un religioso ya sabe donde llamar, pero si quiere una visión menos sesgada es que somos cuatro. Y de los cuatro, francamente, soy el que mejor da en cámara”, reconoce entre sonoras risas.

El poder de la historia

Pese a lo estimulante que resulta cultivarse en la historia, Javier no duda en criticar el papel al que se está relegando en las aulas a la asignatura. “Si hablamos solo de historia, en un instituto la ponen a un nivel que son incapaces de comprenderlo. No puedes intentar inculcar ciertos conceptos sin antes conseguir que les haya gustado eso y al final la hacen aburridas”, y advierte en tono serio, a pesar de lo distendida de la conversación, de que “cuanto más nos quiten historia, el latín y se extermine el griego se estará haciendo un daño irreparable”.

Este aviso sirve de aliciente para que ya se encuentre embarcado en un segundo libro de 25 divertidos e instructivos relatos con la historia de España como protagonista. “No está de más leer los libros de historia y ver que lo que ocurre actualmente no son ocurrencias de ahora”. Que tome nota más de uno.


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