Domingo,26 de marzo de 2017

Javier Alonso: “Muchos de estos genios tendrían fracaso escolar en el colegio ahora mismo”

Javier Alonso no necesita presentación para los lectores de Al Cabo de la Calle. Con él hemos recorrido la historia del mundo y de España en 25 divertidos y didácticos relatos que ahora nos lleva a repasar a otros tantos genios de la humanidad en su libro ‘Grandes genios de la historia en 25 historias’. Un trabajo que repasamos con uno de los principales colaboradores de Nacho Ares en SER Historia e Iker Jiménez en Cuarto Milenio.

¿Cómo se elige a 25 genios en tantos siglos de humanidad?

El criterio final que hemos seguido es el de incluir cierto número de mujeres, nacionalidades y que no todos fuesen científicos. Se buscaba también que no se repitiesen los perfiles, porque puede haber dos genios muy parecidos.

Si tuvieras que quedarte con la vida de uno de ellos...

Me quedo con Mandela, pero no me apunto a pasar lo que pasó él. Como ser humano, Mandela porque hay algunos genios que me gustan como Bobby Fischer, pero me parece insoportable. También con Hawking por el sentido del humor que tiene y el optimismo, igual que Mandela, a pesar de todo lo que les ha ocurrido en la vida.

A pesar de que les separan siglos, ¿qué tienen en común todos ellos?

Que dan soluciones diferentes a problemas que todos nos encontramos. Creo que muchos de ellos seguramente tendrían fracaso escolar en el colegio ahora mismo. Lo que no quiere decir  que todos los que tengan fracaso escolar sean genios. Pero creo que un sistema escolar tan cuadriculado como el que tenemos deja pasar a gente así. No los ves. Los consideras simplemente tipos raros que no quieren someterse a unas disciplinas y unas estructuras y no los percibes.

Eso nos lleva a la idea estereotipada del genio como alguien soberbio o insociable.

En realidad no todos son excéntricos y con manías. Hay algunos que si encajan en esta descripción. Por ejemplo, Newton es un tipo despistado, era capaz de dejarse la cabeza en un sitio y se le olvidaba. O las manías de Bobby Fischer. Hay algunos que sí son maniáticos, despistados, raros... Como la ropa de Einstein. Pero hay otros que son bastante normales. Alan Turing sí era bastante extraño, pero probablemente porque tenía algún tipo de patología. Pero hay otros que son seres humanos normales y corrientes. Hawking si no fuera por su enfermedad, no tendría ningún rasgo especialmente llamativo en su carácter. 

¿Narrar sus historias con un deje cómico y cercano es una forma de dar una imagen más humana de mentes tan brillantes?

Es una forma de humanizarles y presentarlos para chavales. Porque en algunos casos, la presentación de su logro en sí es difícil de transmitir. Por ejemplo a mí hay dos que me presentaron un gran problema: Marie Curie y Simone de Beauvoir. Era muy difícil explicar a un adolescente o a un niño en qué consistía su genialidad. Ha descubierto un nuevo elemento químico. ¿Y qué? ¿Qué importancia real tiene eso? Era complicadísimo. Entonces sí, es una forma de acercar al personaje más que al logro en sí. Que luego a través de la curiosidad del personaje, el niño si quiere, ya se enterará de lo que hicieron. Einstein por ejemplo. ¿Cuánta gente entiende el valor de las teorías de Einstein? Muy pocos. Pero lo que sí puedes presentar es a un tipo que a pesar de ser, probablemente, una de las personas más inteligentes del mundo, pues tiene el sentido del humor de cambiarse con su chófer. A partir de ahí, por la curiosidad se entra al saber. 

Como siempre te pregunto en todos tus libros, ¿cuánto hay de ficción y cuánto de realidad en esta ocasión?

Meto siempre algo de ficción. Por ejemplo, el caballo que se le escapa a Newton es el caballo que monto yo. Para qué me voy a inventar el nombre de un caballo si ya tengo uno. Pues lo pongo. En el caso de la historia de Bobby Fischer es básicamente cierta de principio a fin. Todas esas extravagancias que cuento son suyas. En cambio con Leonardo, las ocurrencias que contempla en un banquete son las cosas que se me fueron ocurriendo. Lo que intentaba era presentar una escena lo más repugnante posible para que el niño se divirtiese (ríe). Hay de todo. También leyendas urbanas como en el caso de Einstein y el chófer. Nunca quedó muy claro si ocurrió o no, pero me pareció que estaba bien. Entonces hay una mezcla de todo y siempre que puedo lo hago. Eso de que no le cuentes una historia a un escritor en mi caso es verdad (ríe), les cambio los nombres y los meto en mi historia. Para qué lo voy a pensar si ya me las han dado buenas. 

Destaca un buen número de mujeres quizá desconocidas para el gran público...

Es una forma de reivindicar su papel. Hay que admitir que hemos vivido durante muchos siglos en una sociedad dominada por los hombres. Había pocas mujeres que tenían acceso a este nivel de conocimientos para poder competir con ellos y claro, el porcentaje de genios dentro de cualquier grupo es ínfimo. Entonces claro, buscar genios femeninos en el mundo antiguo…Es que no hay, solamente porque no les permitían el acceso. Se planteó el caso de Hipatia, pero: ¿era un genio o simplemente era una científica? Y fuera de Hipatia, prácticamente no hay nadie. Pero no porque las mujeres sean inferiores, es que no las dejaban participar y cuando las dejaron participar pues empiezan a aparecer. Y el libro lo que intenta es presentar unas cuantas de ellas.  A mí me parece, desde el punto de vista puramente femenino, que la más representativa es Coco Chanel, porque eso sí que es un mundo en el que un hombre le costaría más entrar. Es una percepción femenina de la genialidad, es ella la que revoluciona la forma de vestir y enfrentarse a un mudo de hombres. Y luego Simone de Beauvoir. Creo que las dos son muy simbólicas en ese aspecto.

Me llama la atención ese salto que hay entre Arquímides y Leonardo Da Vinci. ¿Es que no hubo genios en la Edad Media?

Es que son los siglos oscuros. Es una época en la que se destruye muchísimo conocimiento. El conocimiento se almacena en los monasterios. Sí lo planteé en la lista de 50 que presenté, que había algún genio musulmán. En la Edad Media la cultura que está por encima es la árabe. Sobre todo ya cuando la conquista árabe alcanza los países donde pueden consultar las bibliotecas donde se almacena toda al sabiduría griega antigua. Ahí sí, los científicos más importantes en todas las ramas de la Edad Media son árabes. Sí se planteó alguno, pero eran tan desconocidos que se cayeron de la lista. También tenían que ser personajes atractivos.

Y así todos son occidentales.

Efectivamente. Quizá salvo Ghandi, pero también tiene una cultura británica y cristiana en muchos de sus planteamientos. Se pretendía que el lector los identificase rápido a la mayoría de ellos o que le pareciesen muy cercanos. Por ejemplo, gente como Alan Turing. El nombre no me suena, pero el contexto en el que se mueve, una Segunda Guerra Mundial, la película Descifrando Enigma… Al final los relaciones con algo que ya conoces.

Salvo Picasso, tampoco hay muchos españoles...

Es que tenía que haber de todo. De todas formas podíamos haber buscado alguno más, pero tampoco había demasiados. Tenemos muchos genios en el arte, pero en pie de igualdad con italianos o franceses. Está claro que en ciencia domina el mundo anglosajón y eso sí que nos lo deberíamos hacer mirar. No es casualidad. No es que sean más listos, es que tienen una cultura que fomenta la investigación. El premio al esfuerzo se premia más en la cultura protestante centroeuropea.

¿Y a qué se puede deber esto?

La concepción cristiana muchas veces es: relájate que el premio está en el otro mundo. Y somos también mucho más individualistas, menos perseverantes… Como generalización. Pero el hecho es que la mayoría de los grandes científicos son de cultura centroeuropea. Los hay judíos, como Einstein, pero se mueven en un mundo de valores centroeuropeos y más protestantes que católicos.

Como parece que todo está inventado, ¿habrá genios en el futuro? 

Genios siempre habrá. Con esa brillantez se nace nace. El problema es como la van a aplicar. Surgirán genios en ramas que antes no existían y en otras se extinguirán, pero estoy seguro que siempre habrá.