Domingo,23 de abril de 2017

Javier Alonso: “Muchos de los problemas que arrastramos ahora vienen de tiempos que ni se recuerdan”

¿Es posible condensar los miles de años de historia que tiene España en 25 relatos divertidos y didácticos al mismo tiempo? El escritor, historiador, biblista, arqueólogo y colaborador habitual de Cuarto Milenio y SER Historia, Javier Alonso López, cree que sí y así lo ha plasmado en su nuevo libro titulado La historia de España en 25 historias.

La obra recoge el testigo de su anterior publicación, La historia del mundo en 25 historias, para adentrarnos en un viaje desde la Prehistoria hasta nuestros días, mostrando en un tono cómico a la vez que docente, los hitos más importantes que ha vivido nuestro país. “He intentado hacer cuentos más divertidos en esta ocasión, y creo que hay más humor que en el libro anterior”, apunta Javier en su visita a la redacción de Al Cabo de la Calle.

Ninguna época de nuestra historia se queda fuera de este ocurrente ejemplar. Un proceso minucioso de selección que mezcla la realidad de los acontecimientos y algunos personajes históricos con otros ficticios, cercanos a la biografía de este autor afincado en Alcorcón.

Y en este sentido, uno de esos 25 episodios brilla con luz propia por encima de los demás. “El relato de Carlos II es mi favorito porque es personal. La debilidad del rey refleja un mundo que es conocido para mí, que es el de la minusvalía de los niños. Tenía una niña que murió hace tres años y era un poco la idea de reflejar que, ante la duda, siempre hay que estar con el débil. Hay que defenderlos a ellos, a los más débiles”, confiesa Javier en uno de los momentos más emocionantes de la entrevista y matiza que “el personaje de Don Luis -encargado de velar por el rey en el cuento- tiene ese nombre en homenaje a uno de los cuidadores de mi hija”.

La Monarquía en la actualidad

En el libro, como no podía ser de otra manera, la Monarquía tiene un papel importante ya que a lo largo de su historia, España ha estado regida por este sistema salvo en dos excepciones. Fiel a su estilo de mojarse en todo lo que le pregunto, Javier también entra en 'discusión' sobre la dicotmía entre Monarquía o República.

"Somos un poco dos españoles tres opiniones. No sé si nos íbamos a poner de acuerdo con que nos convenga una República o no", destaca antes de pronunciar que no se considera monárquico por "convencimiento intelectual".

"Muchos países europeos tienen reyes y funcionan bien. Tener un rey no es una garantía de corrupción, ni de que un país vaya a ser atrasado y vaya mal. Y tener una República, en absoluto, es una garantía de que vayamos a ser más avanzados y vaya a funcionar bien esto. A cada país le va una cosa".

Y vuelve a preguntarse con acierto: "al final quién sería el presidente de la República, ¿otro cargo electo de uno de los partidos principales?. Prefiero tener un Rey imparcial que un cargo electo de un partido. Ya tenemos un presidente del Gobierno que es electo. Si el rey, realmente -lo deja claro-, es una figura imparcial, la prefiero tener".

Condenados a repetir la historia

Se atribuye a Marco Tulio Cicerón la célebre frase de “los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla” y, después de leer estos 25 relatos, queda demostrado que no hemos aprendido mucho de nuestra historia, como señala Javier. “De lo que se aprende estudiando la historia de España es que tenemos una serie de cuentas pendientes desde hace mucho tiempo. Los españoles  no somos muy reflexivos cuando tomamos partido por algo. Somos muy viscerales y eso se evidencia en la historia de Los 13 de la fama.Eso es puro españolismo, cuando se dijo aquí pongo una línea y que se vengan conmigo hasta Perú los que quieran. Y además llegaron. Eso es un español", sentencia entre risas antes de añadir más serio que "muchos de los problemas que arrastramos ahora vienen desde tiempos que ni se recuerdan”.

Una serie de conflictos que se confirman en episodios como el de la I República, en la que suceden cosas tan surrealistas como que Cieza le declara la guerra a Cartagena, reveleándose una cierta comparación con el problema actual en Cataluña donde vuelve a mojarse. "Si leemos lo que pasó en la I República, vemos que es el mismo germen que ahora tenemos en Cataluña. No discuto si tienen razón o no, pero no sabemos de dónde viene esto y por qué se sienten agraviados. La gente no lo sabe y no se estudia. Ellos se muestran como los únicos agraviados por la historia y no es así. Todos hemos sufrido, pero la herida sigue abierta. Pero claro, si los extremeños, castellanos y andaluces empezasen a decir todo lo que dejamos en América...", se cuestiona pensativo.

O, como no, la Guerra de Independencia contra los franceses. En este punto, el escritor deja de lado lo políticamente correcto -como durante toda al conversación- y crítica desde un punto de vista histórico la revuelta contra el invasor. “Luchar contra los franceses fue una oportunidad perdida. Ellos eran la civilización y los que lucharon en su contra, que se les ha vestido de patriotas y son símbolos nacionales, lo que nos trajeron fueron 200 años de retraso y un rey, como Fernando VII, que no se lo merece ningún país del mundo”.

Actitud crítica que también mantiene con la Guerra Civil, relatada en el libro desde otro punto de vista. “Cualquier país que tenga una Guerra Civil se debe avergonzar de ello. Una pelea entre hermanos es lo peor que hay, es disparatado, y por eso narro el acontecimiento desde la perspectiva de un loro, porque era básico contarlo sin tomar partido”.

Un periodo que trajo como consecuencia una crisis mucho más fuerte, aguda y catastrófica que la que atravesamos ahora, cuando creemos que el mundo se va acabar. Algo que deja patente nuestra pérdida de capacidad de sufrimiento. "Cuando hablamos de crisis, es verdad que hay mucho paro y la economía esta mal, pero comparado esto con lo que pasó al final de la Guerra Civil (se muestra pensantivo), eso sí que era pobreza y una crisis. De eso no nos hablan nuestros abuelos. Nos hablan de la guerra, pero no de lo que pasó luego. Los años 40 y 50 fueron terribles".

La esperanza es lo último que se pierde

La lectura que sacamos de estas etapas convulsas es que la esperanza es lo último que se pierde, porque España ha dado grandes intelectuales después de una etapa revuelta. Y aquí Javier rompe una lanza por el talento de los españoles. “En este país hay mucho talento, mucha gente con buenas ideas. Somos muy creativos”.

Una cuna de genios que también refleja en su libro, con protagonismo para personajes como  Quevedo o la Generación del 27 y que servirá de base para su próxima publicación, que ya nos adelanta versará de los 25 genios más representativos de la historia del mundo. A la vista de la calidad de sus dos anteriores trabajos, estaremos atentos a esta nueva revisión de la historia.

Javier Alonso en cuatro pasos

Lugar de Nacimiento
Madrid, 1967
Película Recomendada
Lawrence de Arabia (1962) y El Padrino (1972)
Libro Recomendado
La fiesta del Chivo, Mario Vargas Llosa
Lugar Para Perderse
Alguna de las islas griegas


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