Sábado,29 de abril de 2017

La reincorporación de la interventora abre la caja de los truenos en Moraleja

La reincorporación de la interventora municipal de Moraleja, Beatriz Mata, a su puesto de trabajo ha provocado un clima de tensión en el Ayuntamiento. Varios episodios ocurridos durante los últimos días en el Consistorio “han provocado la ira de la alcaldesa”, según fuentes consultadas por Al Cabo de la Calle.

El regreso de la habilitada nacional, tras estar apartada de su puesto desde hace nueve meses y medio, se ha llevado a cabo “en un ambiente hostil”, según esas mismas fuentes. El primer día se encontró con las puertas quitadas de su despacho, compartiendo el mismo con un auxiliar administrativo, y sin su ordenador personal.

Sin embargo, el suceso más extraño que ha padecido la administración local ha sido que durante tres días el Ayuntamiento ha tenido bloqueado el servidor informático municipal, lo que ha impedido hacer trámites burocráticos. 

La interventora creó nuevos perfiles para acceder a la contabilidad del Consistorio y la alcaldesa la exigió que le facilitase dichas claves a la concejala de Hacienda, María Ángeles Fernández. A raíz de este incidente, el informático municipal bloqueó el acceso público al servidor.

Mientras todo esto ocurría, la ya exinterventora en régimen de acumulación Ruth Porta ha sido invitada a participar por parte de la alcaldesa Valle Luna a la comisión especial de cuentas, a pesar de no tener ya ninguna responsabilidad en el Consistorio. 

La guerra entre la alcaldesa y la titular de intervención  comenzó a  finales de enero, cuando Valle Luna la denunció por robo de documentos, un hecho que no ha sido probado. Desde ese día la interventora estaba de baja.