Viernes,28 de abril de 2017

Mikel Erentxun: “En cada concierto siento que ha habido un intercambio de energías con el público”

Más de treinta años sobre los escenarios no son nada. Al menos eso parece cuando uno habla con Mikel Erentxun (Caracas, 1965), una de las voces más sólidas y con personalidad de nuestra música. El cantante, sereno y con una armonía apabullante, está a punto de acabar la gira de su último trabajo, A corazón abierto, un disco que ha presentado por los auditorios de media España (el sábado 12 de noviembre le toca el turno al Auditorio de la Carlos III en Leganés).

Además y casi solapado al fin de gira, Erentxun tiene en ciernes un nuevo trabajo para el próximo año. De todo ello habalmos en esta entrevista antes de dejarle en su periplo por los escenarios de toda España y meterse en el estudio a grabar.

¿El público se está encontrando al Mikel Erentxun más personal?

Yo diría que sí. Es un concierto acústico, en el que me presento únicamente armado de mi guitarra y de mis armónicas y evidentemente sí, la gente descubre otra cara de mí y mi repertorio. Es un poco acercar la esencia, la forma que tengo de escribir y trasladarlas al escenario, yo solo con la guitarra.

A corazón abierto, un título muy significativo.

Efectivamente. Forma parte de una trilogía del corazón, que arrancó con el disco Corazones y continuó con Corazón salvaje y este que ya ha sido el colofón a una etapa importante de mi vida.

Una gira que me cuentas que está a punto de finalizar. ¿Qué experiencia y sensación te llevas?

Pues está siendo, curiosamente, un año muy bueno. Digo curiosamente porque los que nos dedicamos a la música llevamos años bastante inciertos. Yo la verdad que he tenido un buen año. Se ha juntado esta gira con la que iniciamos Duncan Dhu en verano, con lo cual he dado muchos conciertos, he vivido momentos muy especiales y voy a cerrar un año perfecto. Un año, además, con un disco a las puertas que estoy preparando ahora y un balance de la gira sensacional.

Cuando ves la reacción de la gente, ¿cómo crees que han acogido el trabajo?

Yo siento que la gente se identifica con mi trabajo. Este formato acústico, que permite tocar en sitios pequeños, donde hay un contacto visual con la gente, puedes ver sus reacciones, que yo creo que han sido muy buenas, Me voy encantado, porque creo que ha habido una comunicación y un intercambio de energías y sentimientos enorme. 

Después de más de treinta años en los escenarios, ¿sigue existiendo ese cosquilleo de subirte como al principio?

Por supuesto. Ese cosquilleo no se pierde nunca, afortunadamente. Me sigo poniendo nervioso antes de saltar al escenario. Llevo 31 años haciéndolo y ahí está la magia. El día que eso no ocurra será el momento de retirarse. Yo todavía estoy impaciente porque llegue el día del concierto, me pongo nervioso media hora antes en el camerino. Y lo vivo prácticamente igual que cuando empezaba. 31 años después sigo manteniendo muchísimo de los comienzos en ese sentido. 

¿En estos conciertos se va añadiendo público nuevo?

En conciertos míos como el de Leganés es un público más acorde con mi edad. En los de Duncan Dhu de este verano eran muy masivos y ahí sí que veíamos caras nuevas, hijos de fans y demás. Pero así en solitario es raro ver a gente muy joven.

Imagino que ver ese relevo generacional de fans producirá una grata sensación.

Sí claro, es muy bonito llegar a nuevas generaciones y descubrir que conocen mi música a través de su madre, su padre o hermanos mayores. Yo también empecé así; empecé escuchando los discos de los Beatles gracias a mi hermana mayor. Al final esas cosas ocurren y son muy bonitas.

Por supuesto Duncan Dhu siempre estará ahí. ¿Cómo crees que ha pasado el tiempo por el grupo y tu carrera en solitario?

Yo no me puedo quejar. Llevo 31 años en esto. Se ha convertido en mi oficio. Sigo dedicándome a ello, con lo cual me considero una persona terriblemente afortunada. El tiempo nos ha y me ha tratado bien y espero que dure. Yo desde luego tengo cuerda y energía para rato. Tengo un disco en ciernes, preparando las últimas maquetas y entro a grabar en enero, con lo cual sigo el camino hacia delante, que es lo que más me gusta. No me gusta mirar hacia atrás, me gusta mirar hacia delante.

De ese disco, ¿qué nos puedes adelantar?

Te puedo adelantar que voy a repetir un poco los esquemas de mi último trabajo. Voy a grabarlo en Cádiz, con Paco Loco en su estudio en el Puerto de Santa María. Otra vez voy a tocar yo todos los instrumentos y el sonido analógico va a ser fundamental. Después de tantos años uno se convierte un poco en esclavo de sí mismo, y aunque intente probar cosas nuevas al final uno tiene una forma de facturar y cantar muy personales, pero este disco sí que va a tener alguna pincelada novedosa y espero que sorprenda y guste, por supuesto.

Este trabajo es una muestra más de que sigues creando, ¿cómo ha evolucionado esa forma de crear?

Tantos años pesan mucho y uno va adquiriendo una experiencia y un oficio que antes no tenía. Yo siento que escribo muchísimo mejor ahora que antes y pienso que canto mejor. Sobre todo porque la voz es algo que va evolucionando con la edad. Ahora me gusta mucho más el timbre de mi voz. Cuando escucho grabaciones muy antiguas no me reconozco, no me gusto demasiado. Pienso que ahora atravieso un momento mucho más dulce que antes, quizá no de éxito, pero sí de calidad.

Vamos a acabar con una ficción. ¿Qué le diría el Mikel Erentxun de ahora a aquel que empezaba en la música hace treinta años?

Realmente no es un consejo. Pero creo que el Mikel que arrancaba en la música, si hubiese escuchado los discos que estoy haciendo ahora, seguro que le hubiese gustado mucho, y eso está muy bien, porque cuando empecé en la música tenía muy buen gusto musical.