Domingo,23 de abril de 2017

Nacho Ares: “En la historia de la arqueología la realidad siempre supera a la ficción”

El Egipto faraónico corre por las venas de Nacho Ares (León, 1970). Casi toda una vida dedicada a la Egiptología desde que, con 13 años, cayera en sus manos el libro de C. W. Ceram Dioses, tumbas y sabios, donde se recoge, entre otras cosas, el descubrimiento de momias reales en Deir el Bahari.

Así al menos me lo confiesa en los estudios centrales de la Cadena SER mientras prepara el programa SER Historia, donde me concede un buen rato para hablar de su novela El sueño de los faraones, un relato intenso, cargado de emoción que recoge el testigo de Ceram y donde cada palabra muestra la devoción que siente por Egipto y su historia.

“El descubrimiento de las momias reales en Deir el Bahari siempre me ha cautivado. No solo por el trasfondo arqueológico histórico que tiene, sino por la propia realidad protagonizada por los protagonistas. Era una historia que conocía desde niño, que he ido ampliando y profundizando y que siempre me había entusiasmado”, explica el escritor colaborador habitual de Cuarto Milenio junto a Iker Jiménez.

La trama que propone en la novela transcurre en dos tiempos separados por milenios y con el problema del saqueo de tumbas como nexo de unión. Un leitmotiv que evidencia que la codicia humana no entiende de generaciones. “Las mismas motivaciones que tienen los protagonistas de la época histórica en el Tercer periodo intermedio con Pinedjem, son las mismas que sienten los ladrones de tumbas en el XIX y en el XX. Eso no ha cambiado. Y esas envidias, esas iras, esas intenciones de querer aparentar lo que no se es y, sobretodo, hacerse con las propiedades de lo ajeno se utilizan para intentar ascender en diferentes peldaños de la sociedad y es algo que está ligado a la propia naturaleza del hombre”. Una circunstancia que para Nacho “seguimos viendo en la actualidad, con la corrupción. Los patrones con los que está cortado el humano desde hace miles de años vemos que son exactamente iguales a los que podemos ver en la actualidad”.

En El sueño de los faraones también hay hueco para el misterio, como no podía ser de otra forma. Ese otro Egipto de la superstición y las maldiciones que está presente en la cultura popular. “Son realidades que están ahí. Es el mundo de la superstición que sigue muy anclado en el Egipto actual. Es algo que no lo podemos eliminar y de todo ese poso vienen historias como la maldición de Tutankamón, que podremos explicarla de forma racional, pero las muertes están ahí y eso ya dice que algo extraordinario ha sucedido”.

Por si no fuera suficiente con la arqueología, la intriga y el misterio, el leonés se permite la “licencia” de introducir una historia de amor entre dos personajes fundamentales de la obra. Un recurso que acompaña a la trama principal como buen ‘sonido’ de fondo. “Siempre me dicen que por qué no voy más allá en estos temas, pero no me siento cómodo escribiendo esas cosas. Los protagonistas tienen una especie de amor que queda en segundo plano, que no parece que se consolide o fragüe. Pero entiendo que la gente quiera que profundice más. Comparado con las novelas anteriores, esto parece pornografía pura”, confiesa entre risas.

‘Egiptóloco’

Como buen egiptólogo, o ‘egiptóloco’, como reconoce de forma distendida, hay un trabajo previo de campo antes de construir la novela. Y eso se nota en la calidad de la trama y en su lectura, que nos trasladan al Egipto faraónico y romántico conforme pasan las páginas. “Tengo la mala costumbre de visitar los sitios que siempre describo en las novelas. Estuve en el escondite de Deir el Bahari y a uno se le ponen los pelos de punta. Es el escenario vivo, la roca viva donde había sucedido la historia. Poder poner voz a los protagonistas que de alguna manera han crecido contigo desde niño produce emociones de todo tipo”.

Una historia que no ha tratado como se merece a este periodo y a aquellos  arqueólogos, casi “antihéroes”, que lo dejaron todo a mediados del XIX por emprender la aventura arqueológica que Nacho nos relata en el libro. “Yo estudié historia antigua en Valladolid y en los cinco años que estuve, ningún día lo dedicamos a Egipto. Con eso ya te digo todo”, reconoce prácticamente acabando nuestra conversación, aprovechando para hacer una recomendación más que interesante. “La historia de la arqueología me parecería una asignatura superchula, porque son historias tan increíbles que la realidad siempre supera a la ficción. Siempre digo que la historia del descubrimeinto de la tumba de Tutankamón la crea cualquier guionista de cine y lo que le sale es un churro comparado con la realidad".

Aunque en las escuelas y universidades, Grecia y Roma acaparan todo el protagonismo como cuna de la civilización moderna, ambos periodos le deben mucho a aquel Egipto que a día de hoy nos ha dejado un gran legado. “La fama que tenían los médicos egipcios es evidente si miramos el mundo clásico. Tenían un conocimiento muy cercano del cuerpo humano, bastante avanzado para el momento y así lo destacan los autores de Grecia y Roma”.

Como el resto de generaciones a lo largo de los siglos, nos corresponde ahora a nosotros cuidar esa herencia y evitar que se pierda o destruya. Leyendo El sueño de los faraones y escuchando a Nacho es un buen comienzo para empezar con la tarea de preservar las riquezas de Egipto y otros enclaves maravillosos del planeta.