Viernes,24 de marzo de 2017

OPINIÓN ALCORCÓN: El Alcalde David y la herencia de los filisteos

Queda ya lejos aquel mayo de 2011, cuando el PP, de la mano de David Pérez y de Esperanza Aguirre, obtenía una mayoría absoluta impensable en una de esas ciudades del antiguo Cinturón Rojo del que apenas quedó la hebilla de Fuenlabrada. Y todos sabían, comenzando por David Pérez y su equipo, que la herencia que iban a recibir de manos de Cascallana iba a ser terrorífica. No en vano, el eje principal de la campaña fue, precisamente, el despilfarro y la mala gestión del último edil socialista que metió a Alcorcón en una deuda astronómica, 600 millones de euros, una de las deudas per capita más altas de España.

Comenzó la Legislatura y David Pérez, ya muerto Goliat Cascallana, siguió arremetiendo contra los filisteos socialistas en retirada por causar la ruina de la Tierra Prometida alcorconera, como si aún estuviera en campaña electoral. Cierto que la herencia pesaba como una losa de plomo sobre la acción de gobierno, y cierto que poco más se podía pedir a Pérez que no fuera pagar las facturas, mantener los servicios públicos y reducir la deuda municipal en la medida de lo posible.

Sin embargo, las medidas especiales del Gobierno de España, destinadas a otorgar alivio financiero a los municipios ruinosos, como las dos ediciones del plan de pago a proveedores que tuvieron lugar en lo peor de la crisis, han permitido salir a flote a municipios comparativamente en peor situación financiera y con menos recursos que Alcorcón. Y si a eso le añadimos la posibilidad de emplear en gasto corriente la asignación que corresponde a los municipios madrileños procedente del Plan Regional de Inversiones de la Comunidad de Madrid, no se comprende muy bien cómo o por qué Alcorcón es, según la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos ATA, el municipio español que más tarde en pagar a sus proveedores, 449 días, es decir, casi 15 meses. O el Alcalde arregla pronto las cuentas municipales, sin más excusas, o la herencia filistea, que tan rentable le ha sido políticamente, acabará enterrándolo con Goliat.