Domingo,30 de abril de 2017

Teté Delgado: “Mi personaje de Eva es todo amor, dulzura e ingenuidad”

Teté Delgado es una de esas actrices con sello propio. Reconocida por el gran público vuelve a sacar su vis cómica con 'El intercambio', obra que reflexiona sobre la pareja y que la trae de gira por el sur de Madrid. Una zona que conoce perfectamente, puesto que en Alcorcón ensaya con su grupo de música, Teté y Los Ciclones. Y eso es la actriz gallega, un ciclón de la interpretación de la que nos habla antes de subirse al escenario.

Con Gabino Diego, 15 años de matrimonio en el escenario y le regalas un intercambio de parejas para oxigenar la relación. La cosa promete.

Él se pone muy pesadito con el intercambio de pareja, pero ella no quiere (ríe). El caso es que se quieren muchísimo y con toda su dulzura cede. No es que ella sea una mujer muy liberal. Se lo hace ya como un regalo de quince aniversario porque está cansada de oírselo. Y entonces ya empiezan a pasar cosas que no te voy a contar claro (ríe) y el personaje de Gabino empieza a aprender lo que tiene al lado. No tiene un mensaje u otro, que cada uno haga lo que quiera pero mejor que lo descubran viéndonos (ríe), que van a reír mucho desde el principio hasta el final.

Como toda comedia siempre hay un punto de drama. ¿Cuál es, para ti, ese punto en ‘El intercambio’?

El punto de drama es todo lo que le pasa a Gabino durante toda la función y a la conclusión que llega. Tiene enjundia y drama y tal y como se suceden los acontecimientos el personaje de Gabino se da cuenta de que no todo es cómo pensaba.

La gente que vaya en pareja…esta es su obra terapéutica.

Hombre, digamos que lo del intercambio es una excusa para hablar de la pareja, el compartir, el amor. Y para proponer una extraña situación. No es un diálogo sobre el intercambio de parejas sí o no. Digamos que ponemos esa situación ahí y de ahí empiezan a pasar doscientas mil cosas divertidísimas con una conclusión. No tomamos partido a ningún lado, es el gancho. Yo pienso que para algunas parejas hay cosas que está bien que se queden en fantasía y en otras pues está muy bien que lo resuelvan con un intercambio. Pero esto es una excusa para crear todo lo que se ve en el escenario.

¿Cuán importante es la química para que funcione una obra de estas características?

Aquí jugamos mucho entre nosotros y siempre tiene que haber esa química. Estrenamos en diciembre y todavía estamos en esa fase de buscarle y añadirle cosas, reaccionado a lo que hace el compañero. Está vivísima, siempre respetando el texto de Ignacio Nacho. Entonces si no hubiera química y ese buen rollo, todo esto no se daría: ese juego entre compañeros. Y aquí hay una química excelente. Es una suerte salir al escenario. Yo el otro día salía y decía: “¡Ay por Dios si me apetece quedarme cenando otro rato con los personajes. Pero por qué tengo que salir. Yo quiero quedarme!”. (Ríe).

Esa capacidad de aportar cosas nuevas que me cuentas, es algo que solo te lo da el teatro.

Eso es lo que tiene el salir a trabajar al escenario. Si sales a soltar el texto solo, que es muy respetable pues vale. Pero si sales a trabajar, a buscarle cosas, intentando hacer cosas nuevas que aún no habías encontrado, eso es fantástico y eso te lo da el teatro, claro. Y más con unos compañeros tan fantásticos como los de esta obra.

Una vez terminada la obra, ¿te queda algo de este personaje?

No, de este personaje es fácil desconectar. No es sufriente, ni doliente. He tenido mucha suerte porque me dieron la oportunidad de hacer un personaje como Eva, que es todo amor, dulzura, ingenuidad. Aunque no es el rol que acostumbro, yo tengo mucho de eso en mí, por eso no cuesta. Y realmente con Gabino al lado ha sido muy fácil. 

Un cambio de registro entonces.

Sí porque no es como otras bestias pardas que ya he hecho. No me suelen llamar para este tipo de registros:  más tranquilos y tiernos. Estoy muy contenta de hacer estos personajes que no están muy en mi curriculum. Cuando se lo comento a mis amigos me dicen: “tú eso no eres capaz de hacerlo” y digo cómo que no si soy actriz (ríe) y me dulcifica un poco el carácter. Pero eso va a ser a la larga (ríe).