Jueves,30 de marzo de 2017

'Un toque de violencia': Retrato de la decadencia humana

Cuatro historias separadas e inspiradas en hechos reales, cuatro personajes desconocidos y una nota común: la violencia como resolución de conflictos en una sociedad corrompida de arriba a abajo, como la imparable China comunista. Así se resume Un toque de violencia, la película premiada en Cannes 2013 a mejor guión del director y guionista chino Jia Zhang Ke.

Actores profesionales y amateurs dan vida a este puzzle mediante el cual, el cineasta chino realiza un exhaustivo análisis de las desigualdades sociales y económicas en el gigante asiático. Convertida dentro de pocos años en la primera potencia mundial, el régimen comunista chino -implacable en su contaminada burocracia- ejerce en la práctica, sin despeinarse, un capitalismo salvaje que se ve reflejado en sus ciudadanos, despojados de toda condición humana y sumergidos en una vorágine de violencia, ira y frustración.

Esa degradación humana es a la que asistimos en esta película, que avanza con paso lento -a veces demasiado-, pero firme. La dificultad que entraña rodar historias paralelas, con la violencia en todas su vertientes como único hilo común entre ellas, provoca que esta obra venida del lejano oriente no consiga, a pesar de su innegable impacto, enganchar hasta el final, ya que en algunos puntos cojea entre tanto drama y sangre.

Pese a su excesiva duración y altibajos de montaña rusa, Un toque de violencia invita a reflexionar y a advertir del peligro que, a través de la tiranía de una mafia política, supone despojar a los seres humanos de toda condición y dignidad. Más ahora que intentan convencernos con cantos de sirena de ideas y programas teóricamente inspiradores y libres, pero que esconden las cadenas de la dictadura.

 


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